...trenes y caminos

Abrió los ojos. Un golpe en el traqueteo del tren la despertó una vez más. Miró a su alrededor. Aquel compartimiento tenía ocho sillones rojos, deshilachados por muchos sitios, algunos agujeros ocasionados por quemaduras de cigarros y manchas de dudosa procedencia. Por encima de su cabeza, una bandeja de rejilla metálica marrón, sustentaba a duras penas las maletas de los ocupantes.

La puerta al pasillo tenía una ventanilla por la que se veía a otros pasajeros pasar hacia el vagón cafetería o hacia los baños. Apostado fuera, había también un hombre que miraba con preocupación hacia el interior del compartimiento.

Dentro dos niños de no más diez años discutían por una de esas dichosas maquinitas de juegos. Una señora mayor hacía lo que podía porque se mantuvieran callados. Tenía la cara cansada de vivir, un regazo confortable y una mirada de esas que consuelan en la más fría noche. La miró y al ver que se había despertado le preguntó en voz baja si había descansado algo. Ella movió la cabeza afirmativamente.

Un joven dormía en otro de los asientos enfrente de ella. Lo observó. Desprendía seguridad. Sus manos parecían firmes. Habían hablado antes de quedarse dormidos. Compartían algunas aficiones, miedos y proyectos. Se bajaba varias estaciones antes que ella. Pero intercambiaron sus direcciones por si el volvía. Por si ella se decidía a viajar a otro destino.

Volvió a apoyar la cabeza en la ventanilla. Sintió el frío del cristal en su frente, en ese momento mágico en que dos cuerpos tardan en ponerse a la misma temperatura. Cerró los ojos, quedándose en estado de sensaciones mínimas. El rumor de los niños, el traqueteo, el olor a “fábrica de galletas” y poca aireación del tren. El olor del joven a futuro, vida y esperanza.

Una especie de falta repentina de aire le hizo incorporarse. Miró hacia el pasillo y le vio. El estaba de espaldas. En ese momento se cruzaba con el hombre apostado en el pasillo e intercambiaron un cortés buenos días. Siguió hacia delante, desapareciendo de la ventanilla.

Ella se puso de pie, le costó mantenerse levantada, pues las piernas se le habían quedado dormidas. Con esfuerzo arrastró la puerta del compartimiento lateralmente para abrirla.

El cerraba la puerta del siguiente vagón cuando ella salió al pasillo. El hombre que vigilaba desde el pasillo la intentó convencer para que volviera a dormir. Ella se zafó de sus manos y sus palabras y comenzó a correr por aquel tren en su busca. Intentando no perderle nunca de vista. Iba golpeándose con las paredes del tren, chocando con los viajeros que salían al pasillo en ese momento, saltando por encima de maletas y bolsos de viaje.

Siempre sin verle la cara, sólo con la certeza de lo que había sentido.

**************************
Es mi vida como un viaje en tren.
Conmigo van los más cercanos a mí y mi futuro, casi siempre dormido y llegando antes de tiempo.
Mi pasado me acecha y me condiciona desde el pasillo
Y en ocasiones el amor pasa por delante de mi puerta y salgo corriendo detrás de él, pero rara vez lo alcanzo.

02/05/2005 17:06 Enlace permanente.

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Autor: lobo

supongo que los trenes son parte de la aventura del cada dia. amar, odiar y correr entre maletas y viajeros desconcertados es un buen aderezo.
sería un buen relato para leer en la estación.
besos encarrilados

Fecha: 02/05/2005 17:39.



Autor: Cide

Me ha gustado que dejes abierta la posibilidad de que ella pueda decidir cambiar de destino. El destino no está fijado. No podrás elegir si el tren llega al destino previsto, o descarrila, o se para y tienes que bajar en alguna estación anterior a la que quieres llegar, pero puedes decidir si la dirección que llevas es la que quieres llevar.

Te bajes en la estación que te bajes tendrás al menos un tren de ida y otro de vuelta. Y siempre podrás cambiar de enlace. Aunque no llegues a al canzar tus sueños, tu vida estará en el camino y en tus decisiones. Las circunstancias no pueden impedir eso.

Fecha: 02/05/2005 18:58.



Autor: scape95

Qué bonito, Athe!

Fecha: 02/05/2005 23:20.



Autor: bolo

el futuro no existe, solo el presente

besos

Fecha: 03/05/2005 09:48.



Autor: Haiduc

Me gustan los trenes. Han sido parte de lo mejor de mi vida. Me gusta leer sobre ellos, y me gusta quien sobre ellos escribe. Este ha sido muy bueno, Athe.

Fecha: 03/05/2005 11:18.



Autor: Grial

Los trenes tienen una "algo" especial....
Precioso relato.
Un beso :)

Fecha: 03/05/2005 16:45.



Autor: netesfera

muy hermosas tus palabras...

Fecha: 04/05/2005 03:55.



Autor: aminuscula

Uauuu... muy emocionante este relato, me ha gustado mucho...

Un beso

Fecha: 04/05/2005 10:53.



Autor: charito

un relato muy bonito y esa anotación final es fabulosa... que bien escribes AThena..besitos

Fecha: 04/05/2005 18:44.


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