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...caminos sin atajos (I)Algunas historias no pueden tener otros protagonistas... Es casi increíble echar la vista atrás y con asombro comprobar como la vida a veces nos hace dar un gran rodeo para encontrar lo que ya teníamos. Romeo y Julieta eran esos dos amigos que todo el mundo piensa que tienen que estar juntos, pero ellos no se deciden. Julieta parecía eternamente insatisfecha con todos los chicos con los que salía. Ninguno era perfecto. A él, por el contrario, rara vez se le veía con ninguna chica, salvo cuando quedaba con Julieta. Por supuesto sólo como buenos amigos. Si el salía antes de la facultad la iba a buscar, si necesitaba que la llevara en coche a la otra punta de la ciudad perdiendo clase, él lo hacía. Cuando acabaron la carrera a Julieta le salió una oportunidad para formarse trabajando fuera. Eran casi tres años. Lo tenía claro, se iría a Verona, al fin y al cabo no era demasiado tiempo. Todos vimos como Romeo le ayudaba a preparar los papeles, a buscarle el pasaporte… Yo, que mi fuerte no es la paciencia le pedía que le dijera algo, que no la dejara irse o que se fuera con ella. “Esto no funciona así” me decía. Y ella se marchó. Un buen día, cuando a Julieta le faltaban tres meses para volver definitivamente a casa, sonó mi teléfono “Voy a decírselo, ahora sí” la voz de Romeo parecía decidida. Se presentó en Verona por sorpresa. No sabemos lo que ocurrió, pero volvió desolado y sin decirle que la quería. Julieta me comentó, más tarde, que andaba medio viviendo con un italianito. Afirmaba que los días que había estado Romeo se lo habían pasado muy bien. Pero creo que puedo imaginarme a Romeo en la habitación de al lado mientras ella se lo montaba con el italiano. Recogí a Julieta en el aeropuerto con la cara de quien es portador de malas noticias. Ella no paraba de hablarme del italiano, de otro que había conocido…”Se casa” le interrumpí “Romeo se casa” A pesar de sus comentarios de indiferencia diciendo que se alegraba, preguntando quien era ella, no podía ocultarlo. Su mundo se desmoronaba como un castillo de arena. Lo que nunca parecía posible iba a pasar. Aquella boda fue un drama. Julieta de negro más bonita que nunca. Y Romeo sin mirarla dando el sí a una chica que estaba muy enamorada de él. Todos bebimos demasiado, pero por alguna razón no pudimos reírnos. También Julieta se casó un par de años después con un muchacho que nunca la trató bien. El tiempo sacó a Romeo de mi vida. Con Julieta seguí manteniendo amistad. Ellos se seguían viendo ocasionalmente un par de veces al año con sus parejas y los hijos que ambos habían tenido. Si eran felices sólo ellos lo sabían. Y lo que todos desconocíamos es que a veces y sólo a veces hay trenes que pasan dos veces por la misma estación. Continuará… 23/05/2005 07:32 Enlace permanente. Comentarios » Ir a formulario
Me gusta esa idea de un tren pasando dos veces por la misma estación... Es cierto que a veces la vida esconde segundas oportunidades, que ya creíamos perdidas.
Un abrazo Fecha: 23/05/2005 13:02.
Sí, a veces pasan dos veces, y a veces las dos veces se pierden...
¿o no? Ardo en impaciencia por leer la continuación. Fecha: 23/05/2005 15:49.
Esperanzador final para este primer capítulo.
Por favor, por favor, que acabe bien... Un beso. PD. ¡Qué bonito link me has puesto! Gracias. :D Fecha: 23/05/2005 17:50.
Deberían ponerle una marca a ese tren...son tantas las veces que se nos escapa...
Buen post Un beso :) Fecha: 23/05/2005 19:10.
vaya, acaba de comenzar el dia, y ya me lo has jodido... estaras contenta!
espero q la siguiente parte, tenga un final feliz, con perdiz y esas cosas. Fecha: 24/05/2005 00:41. |
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