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...caminos sin atajos (II) Hoy es un día tan bueno como cualquier otro para recobrar la esperanza. Todo depende de ti. Julieta tenía tres hijos de su marido y doce años juntos. Él nunca la había entendido, ni respetaba su trabajo. Un día él dijo que se iban a separar, que se iba a vivir a casa de sus padres, a otra ciudad. Su matrimonio estaba consumido. Aún así ella le convenció para ir a ver a un terapeuta. Lejos de arreglar la situación, él cada vez estaba más distante. Ella le pedía que al menos lo hiciera por los niños, que no se fuera a vivir fuera. Una tarde mientras Julieta estaba en la sala de espera del terapeuta su marido le llamó al móvil. “Mira estoy hasta las narices, si quieres hablas tú con el loquero. Me largo. Ya te mandaré los papeles de la separación por correo” En el transcurso de la consulta Julieta no pudo dejar de llorar. Ni cuando bajó en el ascensor, apoyada, dejando el vaho y sus lágrimas en el espejo. Tampoco sus gafas de sol pudieron cubrir sus ojos lo suficiente para ocultar que lloraba. El llanto no cesó cuando chocó con aquel hombre que tuvo que sujetarla para que no cayera al suelo. “¿Julieta, eres tú?” ¿Cuántas posibilidades hay en una ciudad de dos millones y medio de habitantes de encontrarte con él? Romeo y Julieta entraron en la primera cafetería que encontraron. Ella le contó todo lo que le ocurría. Romeo la miraba. Era como si no hubiera pasado el tiempo o mejor aún, cómo si el tiempo hubiera convertido a su Julieta en una persona más adulta, más hermosa, más real. “Siento estar aburriéndote” dijo ella sonándose por enésima vez “No me aburres” contestó él “¿Qué tal están tu mujer y tu hijo?” preguntó ella. “Bien. Nos separamos hace un año” respondió “Siempre quise a otra persona. Ella lo entendió y decidimos ser más felices separados” y haciendo acopio del valor que llevaba años acumulando, añadió “Julieta nunca te he olvidado. Te quiero desde el instituto, cuando te dejaba copiar de mis exámenes. Te quise cuando hicimos la selectividad y tú no sabías si te llegaría la nota. Te quería cuando me presentabas a tus primeros novios. Te quería cuando te marchaste y cuando no fui capaz de decírtelo en Verona. Te quería en mi boda y no te miraba para que nadie lo descubriera. Y cuando tú te casaste y tenias a tus hijos y no eran míos. Te quiero a pesar de que hayan pasado los años y tengas los ojos hinchados. Y si no te lo digo hoy, se que la cobardía no me dejará vivir” De esto hace tres años. A aquel café le siguió una época complicada, pero feliz. Comí con Romeo y Julieta hace un par de meses. El sigue tranquilo, atento, dulce, enamorado, como siempre. Ella ha cambiado. Lo mira como si lo estuviera descubriendo en cada gesto, en cada palabra. Como si siempre hubiera estado allí pero ella se acabara de dar cuenta. En octubre se casan pero, en realidad, no necesitan que nadie levante acta de su amor. 24/05/2005 07:26 Enlace permanente. Comentarios » Ir a formulario
El amor verdadero puede perdurar en el tiempo, más allá de circunstancias y avatares. El amor es luz, y la luz ilumina cuando tu oscuridad no te deja ver.
Fecha: 24/05/2005 09:48.
la vida es demasiado corta como para dejar lapsos de tiempo esperando que tu tren vuelva a pasar. Estos mozos han tenido mucha suerte. Es una bonita historia, pero muy afortunada. Su cobardía les pudo costar no ser felices nunca.
Fecha: 24/05/2005 10:08.
Yo Cide creo que más bien es cuestión de cadencia. Cuando él no se atrevía a decirle nada era que no era el momento, ella a su manera tampoca asumía lo que sentía, quién sabe porqué...
Pasó cuando ambos estaban preprarados y sí es cierto podría no haber pasado, pero entonces eso hubieran sido otras vidas... Fecha: 24/05/2005 12:57.
Gracias Athe por la continuación de la historia, y por el comentario....
Muchas veces me han hablado de los momentos, que todo pasa cuando tiene que pasar, o no... Fecha: 24/05/2005 15:23.
Me fascina que esas cosas sucedan fuera de las películas. Parece que la vida a veces da segundas oportunidades, y pone a cada uno en el sitio y con la persona que le corresponde. Esperanzadora historia.
Un abrazo Fecha: 24/05/2005 16:32.
A mi me has levantado una sonrisa. Es preciosa la historia!! Abre una luz de esperanza.
Saludos Athena Fecha: 24/05/2005 17:21.
Es todo cuestión de suerte, de buena suerte y de mala suerte. Todos tenemos nuestra ración de buena suerte... pero no siempre en el amor...
Fecha: 24/05/2005 17:45.
El amor verdadero sobrevive al tiempo y a las zancadillas de la vida, al menos estos Romeo y Julieta acaban juntos y felices.
Un beso :) Fecha: 24/05/2005 20:43.
Se me ha erizado todo el cuerpo leyendo este capítulo, no sé si final. Porque puede ser tan real que quizá yo misma conozca a esos Romeo y Julieta.
Besos agradecidos. Fecha: 24/05/2005 21:29. |
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