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...canción de otoño en primavera[...] Otra juzgó que era mi boca el estuche de su pasión; y que me roería, loca, con sus dientes el corazón. Poniendo en un amor de exceso la mira de su voluntad, mientras eran abrazo y beso síntesis de la eternidad; y de nuestra carne ligera imaginar siempre un Edén, sin pensar que la Primavera y la carne acaban también... Juventud, divino tesoro, ¡ya te vas para no volver! Cuando quiero llorar, no lloro... y a veces lloro sin querer. [...] Nos lo regaló: Rubén Darío 28/05/2005 21:48 Enlace permanente. Comentarios » Ir a formulario
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Y es ella dulce y rosa y muerde y besa; y es una boca rosa, fresa; y Amor no ha visto boca como esa. Sangre, rubí, coral, carmín, claveles, hay en sus labios finos y crueles, pimientas fuertes, aromadas mieles. Los dientes blancos riman como versos, y saben esos finos dientes tersos, mordiscos caprichosos y perversos. --------------------------- También regalo de Rubén Darío. Fecha: 29/05/2005 07:53.
Mi juventud ya se ha ido...¡y me ha quedado una alegría y unas ganas de reírme de todo...! :-)
Fecha: 29/05/2005 10:17. |
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